Vuelvo del día buscando la noche,
pergamino donde sangro las melodias diurnas,
aquella que acuna y cierra los ojos de la soledad bélica,
la que da muerte al guerrillero de ideal perdido.
Noche de paso y genocida.
A sus espaldas carga la muerte de inumerables sonrisas.
Que abriga y desnuda en el calor de su silencio,
y en la razón de su recuerdo
amaina las brisas torcidas.
Noche de bruma, de maderas quemadas,
ciega en el verso, de inocencia callada,
de hora estancada, de agujas clavadas,
se muestra, encuentra, tortura y ampara,
que entre gritos que desgarran estridentes la garganta
devuelve el delirio que en la soledad calma.
Noche de salto al vacio sin alas,
rompiendo los huesos del día contra rocas escarpadas.
Vuelvo del día a la tregua velada.
Vuelvo, y al volver, me encuentro sin nada.
martes, 9 de diciembre de 2008
lunes, 17 de noviembre de 2008
2
Porque se me cae la vista al suelo,
porque el orgullo no me perdona más funerales,
y porque el sol ya solo sale para quemar tu recuerdo,
yo, niña... ya no te busco, ya no te creo
Porque el llanto en la herida ya no es consuelo,
por las sonrisas perdidas, por el olvidado recuerdo,
y porque la soledad añora tenerme en su seno,
ya no te busco, niña... ya no te creo
Porque de las cenizas nace un dulce silencio,
y por el niño ahogado que perdió el corazón en su pecho,
porque aunque no lo siento, creo que te sigo creyendo,
quizás te buscara... pero ya no lo quiero
Ya no quiero suspiros sin un lienzo donde pintarlos,
ni sangrar si en el olvido cae todo lo sangrado,
y aun así sangro y suspiro...
aun así sigo jugando...
Pero por esculpir otra cicatriz en el camino que ando,
por embriagar de inocencia las huellas de lo caminado,
porque mi puño me pide escribirte en el silencio,
quizás, niña... te siga sintiendo
Porque quiero jugar a que existe algo bello,
por conservar los latidos en melodías y sueños,
porque aunque no lo creo, siento que te sigo sintiendo,
te buscaré, niña... por inspirarme estos versos
porque el orgullo no me perdona más funerales,
y porque el sol ya solo sale para quemar tu recuerdo,
yo, niña... ya no te busco, ya no te creo
Porque el llanto en la herida ya no es consuelo,
por las sonrisas perdidas, por el olvidado recuerdo,
y porque la soledad añora tenerme en su seno,
ya no te busco, niña... ya no te creo
Porque de las cenizas nace un dulce silencio,
y por el niño ahogado que perdió el corazón en su pecho,
porque aunque no lo siento, creo que te sigo creyendo,
quizás te buscara... pero ya no lo quiero
Ya no quiero suspiros sin un lienzo donde pintarlos,
ni sangrar si en el olvido cae todo lo sangrado,
y aun así sangro y suspiro...
aun así sigo jugando...
Pero por esculpir otra cicatriz en el camino que ando,
por embriagar de inocencia las huellas de lo caminado,
porque mi puño me pide escribirte en el silencio,
quizás, niña... te siga sintiendo
Porque quiero jugar a que existe algo bello,
por conservar los latidos en melodías y sueños,
porque aunque no lo creo, siento que te sigo sintiendo,
te buscaré, niña... por inspirarme estos versos
sábado, 20 de septiembre de 2008
1
Entre claros de un día
y días oscuros
cabalgas tú, corcel solitario,
de pies cansados, de rienda muerta.
Y una brisa de cristal
abriga tu frío otoño.
Y así cabalgas,
a la cima del sueño roto,
más roto en la gélida niebla.
Y embriagadas de lunas de ensueño
rompen las olas en tu orilla.
Y en contra del viento del muerto día
cabalgas tú, corcel solitario
acariciando la brisa
de tu dulce agonía
y días oscuros
cabalgas tú, corcel solitario,
de pies cansados, de rienda muerta.
Y una brisa de cristal
abriga tu frío otoño.
Y así cabalgas,
a la cima del sueño roto,
más roto en la gélida niebla.
Y embriagadas de lunas de ensueño
rompen las olas en tu orilla.
Y en contra del viento del muerto día
cabalgas tú, corcel solitario
acariciando la brisa
de tu dulce agonía
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